Industria Frigoríficas: Arre Beef, tercera en Exportaciones

Después que el precio de la carne saltó a las nubes cuando se insinuaba un cambio de signo en la Casa Rosada, que se concretó con devaluación y todo e hizo bajar drásticamente el consumo interno a 57 kilos por cabeza, de los 84,7 que estaba en 2014, según OCDE, los ganaderos se aferraron como huérfano a la teta a sus rodeos, lo mismo que los cultores del asado dejaron descansar la parrilla y desviaron su atención hacia pescaderías y pollerías.

La pasión nacional por el asado politiza cualquier solución que se busque para que la producción ganadera alcance para exportar y abastecer el mercado interno. El gobierno anterior desalentó el desarrollo del sector con la política de precios y éste, plantea recorrer el camino inverso: estimular la exportación financiando a tasa negativa la recomposición del stock ganadero en los cuatro años de su mandato y que el consumidor doméstico se fije en la pizarra si le conviene comprar cortes vacunos, porcinos, ovinos, pollos o pescados.

Es inminente la definición del Ministerio de Agroindustria sobre cómo hará para financiar la recría de terneros y la terminación de animales más pesados que deberán hacer los ganaderos durante 6 o 7 meses, a fin de prepararse para aprovechar una posible reapertura del mercado estadounidense a las carnes argentinas, como anunció el titular de la cartera, Ricardo Buryaile, en diálogo con radio El Mundo: “El año que viene vamos a recuperar una parte importante de los mercados internacionales, incluso Estados Unidos, con quien vamos a estar quizás hacia fin de año con un mercado abierto de carne”.

La afirmación del ministro se produce luego de la visita del presidente de USA, Barack Obama, quien al igual que Mauricio Macri abogó por incrementar el comercio entre ambos países.

“Tenemos que implementar alguna herramienta financiera, pero que sea barata, a fin de mejorar la productividad del rodeo nacional”, reconoció el subsecretario de Ganadería de la Nación, Rodrigo Troncoso, en declaraciones al sitio de internet Valor Carne, especializado en el sector.

“Más allá de lo que podemos dar a tasa subsidiada -admitió Troncoso- lo que nos desvela es que la Argentina cuenta con 50 millones de cabezas, que a un promedio de US$ 700 significa un capital de US$ 35.000 millones”, cifra que “es mayor que las reservas del Banco Central, pero como la hacienda no es sujeto de crédito, no se toma como garantía”.

“Si poner el capital en garantía me significan 6 o 7 puntos más de tasa de interés, no sirve”, subrayó el subsecretario.

Pero este enfoque financiero sería un punto de partida para el verdadero ordenamiento de la cadena de ganados y carnes, a partir de la estrategia gubernamental de “recuperar mercados”, como señaló Buryaile, después que se confirmara que “la caída de las exportaciones cárnicas fue de 750.000 toneladas en 2006 a menos de 250.000 en esta época”. El cálculo de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra) es que por tal motivo unos 130 frigoríficos cerraron desde 2005 en la Argentina y se eliminaron 16.500 puestos de trabajo.

Dentro del grupo de frigoríficos que comercializaba al exterior más de la mitad de las exportaciones nacionales figuran dos empresas brasileñas: JBS, la dueña de Swift en la Argentina, y Brasil Foods (BRF) que se quedó el año pasado con Quickfood en un canje de activos con su coterránea Marfrig, que la había comprado a sus dueños nacionales en 2007, la cual cerró y reabrió ante la perspectiva de que USA levante la barrera y reciba carne de la Argentina.

El resto de la cúpula pertenece a empresarios locales que crecieron con fuerza a partir de los últimos años de los controles a las exportaciones de carne, que se establecieron en 2006.

Las ventas externas se manejaban con autorizaciones de exportación (llamadas ROE), que desde la disolución de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) en febrero de 2011, se tramitaron en la Unidad de Coordinación y Evaluación de Subsidios al Consumo Interno (Ucesci), con una fuerte injerencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

El frigorífico Offal Exp., de los hermanos Navarro, fue el que más exportó, con poco menos del 20% de los envíos, casi totalmente cubiertos por el rubro menudencias. Esta empresa despachó 42.185 toneladas por US$ 104,4 millones.

Le sigue JBS, con 17.887 toneladas repartidas entre los distintos rubros, aunque con preeminencia de las carnes procesadas.

El Frigorífico Arre Beef, de Hugo Borrell, con su planta en la localidad de Perez Millan, se quedó con el tercer puesto (15.182 toneladas), con mayoría de envíos de carnes enfriadas, que es como se exportan los cortes incluidos en la Cuota Hilton.

Después viene Quickfood (13.752 toneladas) y a continuación se ubica el frigorífico nacional Gorina, del empresario Carlos Riusech (13.705 toneladas).

El 6to. exportador fue Friar, de Vicentín, que se quedó el año pasado con una de las dos plantas que tenía la estadounidense Cargill (a través de Finexcor), que abandonó sus operaciones en el rubro carnes en el país. La otra planta que fue de Finexcor ocupa el séptimo lugar del ranking exportador, ahora en manos de los dueños de Arre Beef y Gorina, junto con Ecocarnes, de Omar Solassi, cuya empresa ocupó el 11er. puesto de la nómina.

Mientras Argentina vencía récords de consumo interno de carne, los vecinos le pusieron proa hacia fuera a sus corrales: Paraguay “fortaleció su marca de la carne como un país productor” y se trabaja en abrir mercados y mantener los que ya existen. Adelantó que además de Estados Unidos, países como “Marruecos, Corea del Sur y Argelia, también están en proceso de comprar carne paraguaya”, según publica IP Paraguay.

Uruguay figura entre los 10 principales exportadores de carne del mundo: a la Unión Europea, Federación Rusa, Nafta, Israel, Chile y el propio Mercosur.

Hasta los chilenos se convirtieron en proveedores de carnes congeladas a China, a la vez que aumentaron la importación de carnes Premium desde Uruguay.

En nuestro país, los datos provisorios muestran que en marzo, aun a favor de una faena más alta que en los meses anteriores, se habría consumido 92% de la producción y exportado 8%.

El gobierno no oculta que la prioridad es que sea la exportación la que empiece a traccionar la demanda. Aduce el propio titular de la cartera que “en este nuevo esquema de precios relativos de invernada, gordo y maíz, el ternero liviano ya no es para cualquiera. Ahora, recriar es fundamental”.

Mariano Balestra, vicedirector ejecutivo de la consultora KPMG, a cargo del área de Agronegocios, considera que “la apertura del mercado de Estados Unidos, el reciente levantamiento en la Unión Europea de las restricciones para importar carne del norte argentino y las posibilidades que abre la Cuota 481 -la de feedlot- también para la UE, abren un abanico de oportunidades”.

Para empezar este nuevo ciclo, Carnes Pampeanas S.A., propietaria del Frigorífico La Pampa, anunció una inversión de $ 63 millones, que se destinará a ampliar su capacidad productiva y dotar a su planta industrial de la más moderna tecnología. Carnes Pampeanas es controlada por Cresud, una de las mayores empresas agropecuarias del país.

“La inversión se destinará en buena medida a incrementar nuestra producción de carne casher, la que se llevará a 450 toneladas mensuales”, dijo Gastón Lernoud, director a cargo del negocio de Carnes Pampeanas. “Toda esa carne procesada se exportará a Israel. Se trata de una línea de alto valor agregado y de mano de obra intensiva. Ya hemos comenzado a producir esa línea; la ampliación nos permitirá completar nuestro plan de negocios”, agregó.

Sin embargo, en el ínterin, el Consorcio de Exportadores de Carnes ABC, que representa a los principales frigoríficos del sector, advierte en un comunicado que “los consumidores continúan pagando los precios más altos desde la suba producida en diciembre, mientras la hacienda en pie y los valores a la salida de planta han tenido sensibles bajas”.

Ante estos vaivenes y el ciclo natural de la reproducción y la cría, el subsecretario de Ganadería de la Nación, Rodrigo Troncoso, admitió en declaraciones a Valor Carne que se prevén “4 años de stock reducido, aunque en recuperación”, que redundarán en “una reducción de la oferta de carne durante ese período”.

La retención actual es moderada, si se la compara con otros períodos de recomposición del rodeo; si las perspectivas mejoraran –la retención es un acto de fe– y la recomposición se acentuara, también caería adicionalmente la faena.

Hace menos de 5 años, la faena en la Argentina cayó abruptamente a sólo 11,2 millones de cabezas, y el consumo se tuvo que reducir inevitablemente a sólo 52 kilos per capita, con precios para la hacienda muy altos en términos reales, sostenidos exclusivamente por el consumo interno.

Una vez que se bajaron las retenciones, liberaron las exportaciones y se unificó el tipo de cambio, desde fines de 2015, quedó en cierto modo despejado el horizonte de mediano y largo plazo y los productores aplicaron el freno a la liquidación de vientres que venía satisfaciendo una demanda exorbitante que llegó a las 84,7 kilos per capita en 2015, tan sólo detrás de sus pares de Australia, Estados Unidos e Israel, según OCDE.

Troncoso afirma que “sabíamos que iba a aumentar lo que aumentó”, ya que luego de las primeras medidas del gobierno se unieron “el retraso que la ganadería tenía en todo sentido y el efecto de la estacionalidad”.

La retención de terneros parece afianzarse semana a semana, y la oferta ganadera se mantiene desde hace 5 meses un 5% por debajo del año anterior gracias a que el buen estado de los campos permitió al ganadero vender escalonadamente.

El portal Agrovoz deduce que, de esta manera, se retroalimenta este incipiente proceso de optimismo y buenos valores, que las intensas lluvias de los últimos días en el centro-norte del país no hacen más que profundizar al derivar en una natural reducción de la faena.

Por ahora miles de criadores venden menos, pero el consumidor también compró menos, a punto tal que el consumo en marzo se habría recuperado y ubicado cerca de los 59 kilos.

Pero este status no duraría más allá de mediados de año, ya que a partir de entonces la ingesta interna de carne recibirá la influencia de los aumentos de sueldos a concretarse en el trimestre abril-junio.

Esto en un contexto en el que la retención en curso, si se la compara con la del período 2010-2012, es todavía moderada: el stock estaría creciendo más por una parición 2015 muy superior a la esperada, que por la acumulación de vientres en el campo.

Los primeros tactos estarían revelando porcentajes de preñez excelentes, en algunas zonas iguales a los del año pasado y en otras incluso superiores.

Si para este año se está estimando un destete a nivel nacional del orden de los 14,2/14,3 millones de terneros, para el año próximo ese registro se podría incrementar, al combinarse un número creciente de vientres en servicio con una preñez nuevamente entre cuatro y cinco puntos superior a la media histórica, analiza Agrovoz.

Y concluye que con un destete que en 2017 será de no menos de 14,5/14,8 millones de terneros, una mortandad de ganado adulto del orden de las 800 mil cabezas y un crecimiento del stock de un millón de cabezas (que se sustraerá de la faena), la oferta de carne alcanzaría alrededor de 2,9 millones de toneladas, lo que sería suficiente para un consumo interno de 60 kilos y una exportación de 300 mil toneladas, balance no muy diferente al del año en curso.

Mientras el stock crezca como ahora, o sea mientras se mantenga la fase de retención del ciclo ganadero, la oferta de carne será inferior en unas 200-250 mil toneladas anuales a la potencial, porque parte de que la producción anual se “estoqueará” en el campo bajo la forma del aumento de animales en el rodeo de cría.

La visión del gobierno en ese sentido es seguir de cerca la demanda interna a través del nivel de consumo total de proteínas animales, monitoreado con una canasta integrada por carne vacuna, aviar, porcina, ovina y pescado.

“El argentino tiene que tener estos productos a distintos valores y en algún momento va a aumentar la disponibilidad de uno por sobre otro, según la estacionalidad y la oferta y demanda mundial. Eso nos va a dar más estabilidad para poder sostener el desarrollo de todos los rubros”, aseguró Troncoso.

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